1. Encuéntrese primeramente en una conversación amena y en lo posible de un buen vino o licor.
2. Espere a que la plática llegue a ese punto en donde pierde todo sentido y/o se hable de temas poco relevantes o jocoso.
3. En ese momento en que la conversación este en su punto (paso dos), fíjese que el grado de alcohol en su cabeza sea lo suficiente para sentirse mareado y que la lengua pierda fluidez.
4. Siendo completados los dos pasos anteriores, saque un cigarrillo del paquete y cuando se disponga a llevarlo a la boca, distráigase inmediatamente (observe a alguien, participe repentinamente de la conversación, mire la hora, cante la canción que este sonando en el fondo, etc.)
5. Mientras el paso anterior esta en ejecución, juegue con el cigarrillo que tienen en la mano.
6. Para este momento y siendo completados los pasos anteriores a cabalidad, proceda a llevar a la boca el tan esperado cigarrillo.
7. Tome el encendedor de la mesa o bolcillo; en tal caso de que lo pierda (como es usual en reuniones informales que se realizan en establecimientos públicos) pida prestada una al mesero o busque al expendedor de cigarrillos más cercano.
8. Es momento entonces de encender el cigarrillo. En este preciso note que sus acompañantes lo miren extrañado por la acción que va a llevar a cabo (esto con el fin de confirmar de que si se cumplirá el objetivo, encender el cigarrillo al revés)
9. Justo cuando el fuego toque la punta del cigarrillo, usted descubrirá una sensación extraña, un olor a “quemado” y un sabor amargo; esto, sumado a la burla de sus compañeros de jolgorio, dan por fin exitosamente a la obra de encender un cigarrillo al revés
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